Lo que el Banco Mundial no apoya

En el marco del evento Quo Vadis Perú 2011, organizado por la Cámara de Comercio de Lima, el vicepresidente del Banco Mundial (BM), Otaviano Canuto, dio una ponencia acerca de las perspectivas económicas peruanas. Posteriormente absolvió preguntas de la prensa. Lo que no se entiende es cómo las respuestas del representante del Banco Mundial llevaron a que se publique un titular como el que comentamos hoy, el cual, como en anteriores oportunidades (CD 30/03/2011) es falso.

El Sr. Canuto, quien debe ser diplomático en sus declaraciones, insistió en un solo tema: que los impuestos no deben de afectar negativamente la inversión. En ningún momento se mostró partidario del absurdamente antitécnico impuesto a las “sobreganancias” planteado por Gana Perú. Lo que dijo, cuando se le insistió respecto a la resistencia de parte de inversionistas mineros a dicho impuesto fue: “Lo que se sabe- indicó el vicepresidente del Banco Mundial– es que siempre hay un espacio dentro del cual se puede tener una tributación sin afectar las inversiones” (tal como se puede ver citado en el diario antes mencionado). Para que no quede duda respecto a las declaraciones, nos comunicamos con el Banco Mundial quienes nos verificaron, tras revisar las grabaciones, que no es posición del Banco Mundial, ni en ningún momento, el señor Canuto manifestó su apoyo al impuesto a las sobreganancias mineras.

Para quienes han estudiado con atención el tema de la tributación minera quedan claras dos cosas. Primero, que en el Perú las cargas tributarias y semejantes (regalías, etc.) que enfrentan las empresas mineras son más altas que en los principales países con los que competimos por inversión minera, incluyendo Chile, Australia y Canadá (La tributación minera en el Perú: contribución, carga tributaria y fundamentos conceptuales). Segundo, que la forma en que se establecen las regalías en el Perú lleva a una mala utilización de nuestros recursos mineros y ocasiona que las empresas mineras paguen proporcionalmente menos impuestos mientras mayores sean sus utilidades. Es decir, el peor de los mundos: los impuestos son altos pero son menos altos conforme mayores son las utilidades. Esto se debe a las relativamente elevadas regalías sobre ventas, cuyo efecto es muy fuerte si la rentabilidad sobre ventas es baja, pero se tienden a reducir conforme la rentabilidad aumenta.
Esta situación absurda debe corregirse estableciendo un esquema de regalías cuyas tasas se fijen sobre la utilidad y aumenten con la rentabilidad de la inversión (ver gráfico), tal como es el caso en Chile (donde, sin embargo, la carga tributaria es menor que en el Perú, aún considerando los recientes aumentos en las tasas de regalías chilenas). Nuestro actual esquema de regalías fijadas sobre ventas resulta en que las empresas tienen una carga tributaria muy elevada cuando la rentabilidad es baja y una menos elevada cuando la rentabilidad es alta. Si las regalías se fijan sobre la utilidad operativa (como en Chile) el sistema resulta mucho menos negativo para la inversión, pues la carga tributaria aumenta con la rentabilidad de la inversión y esto incentiva a que se lleven a cabo más proyectos y aumenta la recaudación.
Este esquema de regalías crecientes, y no el absurdo impuesto a las “sobreganancias” es el “espacio dentro del cual se puede tener una tributación sin afectar las inversiones” es al que se refería el representante del Banco Mundial en sus declaraciones. Mejorar la tributación minera y aumentar la recaudación a la vez que se incentiva la inversión es el camino a seguir, en lugar de propuestas demagógicas que acabarían reduciendo la inversión y la recaudación minera.

Tomado de IPE Opinión

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